Hace unos días, conversando con un colega sobre la coyuntura económica, las dificultades del mercado y la crisis, esgrimió la frase clisé: “La crisis es una oportunidad”, y aunque ya la había escuchado muchas veces, cuando le pregunté sobre la fuente de tamaña afirmación, la respuesta, casi obvia, fue: “¡porque lo dicen los chinos!”.
Días después de esa estimulante conversación, aquel concepto de crisis como sinónimo de oportunidad me seguía dando vueltas en la cabeza. ¿Y si no es así? ¿Y si los chinos están equivocados?
Últimamente, sin importar con quién hable, hay temas recurrentes. Y en general, están asociados a demasiado trabajo, listas de tareas interminables y tiempo insuficiente.
Estamos acostumbrados a escuchar la palabra “innovación”. Está de moda, aparece en todos lados y generalmente está asociada a una ventaja competitiva para la empresa.
El cliente, ¿Siempre tiene razón?, ¿No tiene razón?, ¿Es el Rey?, ¿Qué papel juega para las empresas?, ¿Cuál es la relación entre el cliente, su experiencia y la cultura de la empresa? Si también le preocupan estas cuestiones, este artículo es para usted.
Hace unos días, conversando con una cliente le pregunté: ¿Vos qué vendes? Por un momento se hizo un silencio un tanto incómodo, como si la pregunta la descolorara, como si no comprendiera lo que le estaba preguntando.